Quetzalcóatl

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Quetzalcóatl, la legendaria serpiente emplumada es uno de los principales dioses aztecas; considerado el dios más importante del panteón prehispánico. Era esencial en la cultura de los mayas, mexicas, olmecas y toltecas.

Se atribuyen muchas historias y leyendas de quien era realmente el dios Quetzalcóatl. Es conocido por ser el dios de la vida, la sabiduría o incluso la fertilidad.

Representa la dualidad inherente de la condición humana, por un lado, crea el mundo y por otro lo destruye. La serpiente es el cuerpo físico con todas las limitaciones que ello conlleva y las plumas son la parte espiritual.

Quetzalcóatl que significa “Serpiente Emplumada”, pero también “Gemelo Precioso”; era una deidad importante en el panteón azteca cuyos orígenes se remontan a civilizaciones mesoamericanas anteriores.

Como uno de los cuatro dioses creadores, desempeña un papel fundamental en el mito de los cinco soles; y también aparece con otras formas: las más destacadas como Ehecatl, deidad benévola del viento, del aprendizaje y las artes; como dios de los gemelos y, la más conocida, como serpiente emplumada.

quetzalcoalt
quetzalcoalt

Los aztecas asimilaron a Quetzalcóatl y lo veneraban como patrón de los sacerdotes, inventor del calendario y protector de los artesanos. Penetró en los infiernos (Mictlan) con su hermano gemelo, el dios con cabeza de perro Xolotl, y recogió los huesos de un hombre y una mujer que habían muerto en los cuatro cataclismos cósmicos.

Al huir de la cólera del Señor de la Muerte, dejó caer los huesos, que se hicieron pedazos. Recogió los trozos y se los llevó a la diosa de la tierra, Cihuacóatl (Mujer Serpiente); que los machacó e hizo harina. Quetzalcóatl la salpicó con sangre de su pene y así fue creada la raza humana.

En el Popol-Vuh, que en ocasiones tiene por nombre las Sagradas Escrituras de los Mayas; el Quetzalcóatl era visto como el Dios autor central, aquel al que los otros dioses asistían cuando la creación de este cosmos iba a iniciar.

Conforme la tradición mexicana asimismo sabemos que la Serpiente Emplumada, entre otros muchos papeles, era considerada como la portadora de la civilización y del calendario.

Fotografía de Estela 19 de La Venta, la representación más antigua conocida de la Serpiente Emplumada en Mesoamérica. (Audrey and George Delange )
Fotografía de Estela 19 de La Venta, la representación más antigua conocida de la Serpiente Emplumada en Mesoamérica. (Audrey and George Delange )

Las raíces de Quetzalcóatl, al menos bajo la forma de serpiente emplumada, pueden rastrearse hasta remontarnos a la civilización olmeca, que existió aproximadamente entre los siglos XIII a. C. y V a. C.

Puede encontrarse una representación de la serpiente emplumada divina en una famosa piedra grabada olmeca conocida como Monumento 19 de La Venta, en el que aparece un hombre sentado ante esta criatura.

El culto a Quetzalcóatl, sin embargo, sólo surgió varios siglos después, durante el Período Clásico Tardío.Una de las civilizaciones de este periodo en la que Quetzalcóatl era adorado fue la civilización de Teotihuacán, que existió entre los siglos III d. C. y VIII d. C. Parece que las gentes de esta civilización adoraban a Quetzalcóatl como dios de la vegetación, una deidad de la tierra y el agua que estaba estrechamente conectada a Tláloc, dios de la lluvia.

El misterio del origen de Quetzalcóatl, uno los dioses más importantes de Mesoamérica y cuya presencia se repite en distintas civilizaciones prehispánicas, provocó el nacimiento de un mito .

Sin el mito de Quetzalcóatl no es posible entender la caída de Tenochtitlan, pues la llegada de Hernán Cortés se interpretó por los aztecas como el regreso de la Serpiente Emplumada y se le recibió con obsequios y joyas; elemento decisivo para que la legión española decidiera iniciar la conquista.

La noción de que Quetzalcóatl fue un hombre blanco, con ojos azules y barba que vino desde tierras lejanas con la intención de enseñar a los olmecas conocimientos de agricultura, astronomía, ciencias y artes era bien conocida por los frailes durante el primer siglo posterior a la caída de Tenochtitlán.

El regreso de QUETZALCOATL
El regreso de QUETZALCOATL

Dios y hombre a la vez, como el Cristo de la religión importada; este carácter dual es la primera clave que nos abre las puertas de un universo prodigioso; el de la oscura teogonía americana y sus ignoradas, pero más que probables conexiones con civilizaciones llegadas del Este y del Oeste.

La tradición inmemorial, transmitida a través de las generaciones, nos ha legado una insólita descripción de este hombre-mito. Al parecer, Quetzalcóatl tenía la piel blanca, la frente amplia, la barba roja y entrecana; y los ojos grandes y azules, de modo que en muy poco se parecía a los individuos naturales de México.

Era, además, sorprendentemente alto; su figura destacaba holgadamente sobre las cabezas de los demás; y atención: vestía una amplia túnica blanca que se adornaba, sobre el pecho; con una cruz de un color rojo intenso.

A partir de las crónicas conocidas y con la tarea evangelizadora que fungió como pretexto para la Conquista; esta idea permeó en círculos religiosos y formó un relato sincrético e incoherente, pero lo suficientemente tentador como para instalarse en el imaginario de quienes reescribían la historia de las civilizaciones conquistadas.

piramide Quetzalcóatl

Si bien resulta descabellado aún para los españoles creer que Jesucristo había estado alguna vez en América; la idea de que las civilizaciones prehispánicas se instruyeron con los conocimientos del apóstol Tomás fue tomando fuerza en la sociedad novohispana; que comenzó a utilizar esta premisa como una explicación no sólo para justificar ideológicamente la empresa de la Conquista; también su concepción del origen del hombre en sintonía con el relato bíblico.

Los descubrimientos arqueológicos actuales constatan, entre muchas otras fascinantes cosas; que las pirámides construidas a ambos lados del Atlántico estan erigidas con idéntica orientación astronómica; y que la construcción en forma de grada es siempre la misma para ambas.

Si además tenemos en cuenta que los egipcios veneraban a Ra, el dios del sol; y que Ra-Na era el dios sol entre los peruanos. Que tanto el calendario mexicano como el egipcio constataban de un año de doce meses más cinco días por cada año, conocidos como “días sin uso”.

Que igual que en México, los egipcios contaban con doce dioses principales, uno correspondiente a cada mes; y que por razones aún no descubiertas; desde el año 747 antes de Cristo, tanto en México como en Egipto el año solar comenzaba en la misma fecha, el 26 de febrero; similitudes existen.

Las técnicas de medicina, y en especial las trepanaciones craneales, eran también muy similares en ambas culturas; concluiremos que tal cúmulo de coincidencias, aunque sin ser todavía concluyentes; nos sugieren la posibilidad de que entre ambas culturas hubiese existido algun nexo.

En la mitología Tlahuica se dice que Quetzalcóatl es hijo de una mujer virgen llamada Chimalma y del rey-dios Mixtocóatl monarca de Tollán; pero, avergonzada por dar a luz a un hijo fuera del matrimonio; Chimalma colocó al bebé en una cesta y la dejó ir por el río; dos ancianos lo encontraron en su recorrido y lo criaron como a su propio hijo. Quetzalcóatl creció rico en sabiduría y cultura llegando a convertirse en el gobernante de Tollán.

El regreso de QUETZALCOATL
El regreso de QUETZALCOATL

Pero esta deidad fue conocida también por otros nombres entre otras civilizaciones de Mesoamérica. El pueblo Maya, por ejemplo, se refería a Quetzalcóatl como Kukulkán, mientras que los Quiché de Guatemala conocían a este Dios como Gucumatz.

En la variada y exquisita mitología mexica Quetzalcóatl se  identifica con Venus, segundo planeta del Sistema Solar que puede verse junto al Popocatépetl durante ocho meses del año, para desaparecer durante tres. Popularmente se le conoce como el Lucero de la Mañana.

https://entremitosyleyendas.com/c-mexicana/mito-de-quetzalcoatl/

https://mitosymisterios.wordpress.com/2012/05/26/quetzalcoatl-la-serpiente-emplumada/

https://hablemosdemitologias.com/c-mitologia-mexicana/quetzalcoatl/