Creacion Sumeria

arbol de la vida sumeria

El mito o leyenda de creacion sumeria se describe en el poema sumerio Enûma Elish; habla sobre el origen del cosmos en los siguientes términos: Cuando en lo alto, el Cielo no había sido nombrado; y la Tierra, abajo, aún no tenía razón: El primigenio Absû (abismo), que los engendró y el Caos, Tiamat; la que les dio a luz a ambos, sus aguas se entremezclaron.

Cuando los campos no existian, y los pantanos no eran posibles de vislumbrar. Cuando ninguno de los dioses había sido llamado a existir ;al no poseer todavía nombre, el destino aún no estaba escrito. En ese instante, se crearon los dioses en el seno de los Cielos.

Para la creación de los hombres, según los relatos sumerios, los dioses Enki y Ninhursag  o Ninmah crearon al hombre; en base a la esencia  de otra deidad, por lo que también hablan de una Creación en plural.

El Poema de Atrahasis , Enki describe la  fórmula de la creación  del hombre, que es mezclando la arcilla con sangre y saliva de dioses. En cuanto a crear a imagen y semejanza; los textos mitológicos sumerios hablan en sus relatos precisamente de fijar la imagen de los dioses en el momento de la creación del hombre.

El mito se sitúa precisamente en el principio de los tiempos, cuando sólo existían los dioses. En todas las civilizaciones ha habido estas divisiones y en todas ha habido rebeliones del segundo grupo contra el primero.

En este caso, los Igigi  , conscientes de su naturaleza también divina, se rebelaron ante el abuso de los Annunak, creando una gran confusión entre los mismos.

Los Annunaki que vieron amenazada su existencia si no recibían el sustento por parte de los Igigi convocaron una asamblea; y al dios Enki (o Ea) se le ocurrió que podían buscar un sustituto de los Igigi para que realizara el mismo trabajo de servir a los dioses.

Y decidieron inventar una nueva criatura: el ser humano.Esta criatura se creo  de barro.Pero, como la arcilla es inanimada, se doto de vida y, para ello, fue necesario un sacrificio divino.

El escogido fue el líder de la revuelta Igigii, llamado We. De la mezcla de su sangre con el barro surgió el hombre, dotado de una pequeña porción de divinidad (ilu) y espíritu (temu) procedentes de We.

El Poema de Atrahasis narra en detalle como luego miles de años de duro trabajo; los Igigi (dioses de menor rango) se amotinaron y reclamaron a Enlil (dios supremo) que resuelva su situación. Enki (dios de la sabiduría) propone la solución a este conflicto  creando la “bestia de carga”: el Hombre.